¿Los Perros Pueden Comer Guisantes? Beneficios y Porciones
Lectura de 4 min · Actualizado en agosto de 2026
Sí, la mayoría de los perros pueden comer guisantes en pequeñas cantidades, servidos solos, frescos o congelados, cocidos o crudos, sin sal, azúcar, aceite, cebolla ni ajo. Son de hecho un ingrediente frecuente en muchos alimentos comerciales completos para perros, lo que refleja su buen perfil nutricional y su digestibilidad general. Introdúzcalos gradualmente la primera vez, comenzando con una cantidad pequeña para observar la tolerancia digestiva, ya que en algunos perros pueden causar gases leves. Prefiera siempre guisantes frescos o congelados sin condimentar, y evite los enlatados, que suelen llevar sal añadida. Debido a su contenido de purinas, los guisantes deben ofrecerse con moderación en perros con enfermedad renal avanzada o antecedentes de cálculos de urato, y solo bajo indicación del veterinario. Para la inmensa mayoría de los perros sanos, sin embargo, los guisantes son uno de los vegetales mejor tolerados y más útiles como complemento ocasional de la dieta.
Beneficios de los Guisantes para los Perros
Los guisantes son una fuente notable de proteína vegetal para ser una legumbre-verdura, con alrededor de 5 gramos por cada 100 gramos, además de carbohidratos complejos que aportan energía de liberación gradual. Contienen fibra soluble e insoluble en buena proporción, que favorece un tránsito intestinal saludable y puede ayudar a moderar la velocidad de absorción de la glucosa después de una comida. Aportan vitamina K, esencial para la coagulación sanguínea normal, vitamina C, que actúa como antioxidante aunque el perro también la sintetiza en el hígado, y varias vitaminas del complejo B, entre ellas tiamina y folato, relacionadas con el metabolismo energético. También contienen minerales como el manganeso, el hierro y el potasio, este último relevante para la función muscular y cardíaca. Su bajo contenido de grasa y su densidad calórica moderada, unas 80 kcal por cada 100 gramos, los hacen adecuados como premio para perros con sobrepeso que necesitan sentirse satisfechos sin sumar demasiadas calorías. Por estas razones, los guisantes aparecen frecuentemente como ingrediente en alimentos comerciales completos y en dietas caseras balanceadas, aunque como cualquier vegetal deben ofrecerse como complemento y no como base de la alimentación.
Riesgos y Cuándo Preocuparse
| Riesgo | Nivel | Más vulnerables |
|---|---|---|
| Guisantes enlatados con sal añadida | MEDIO | Todos los perros, prefiera frescos o congelados |
| Purinas, preocupación en perros con enfermedad renal | BAJO | Perros con problemas renales |
| Malestar digestivo si se da en exceso | BAJO | La primera vez que se ofrece |
| Vainas enteras pueden ser difíciles de digerir | BAJO | Perros pequeños, cachorros |
El riesgo más relevante para la mayoría de los perros es simplemente digestivo: la fibra fermentable de los guisantes puede producir gases o heces algo más blandas si se introduce en cantidad grande o de forma repentina, un efecto que suele resolverse ofreciendo porciones más pequeñas y aumentando gradualmente. El riesgo de las purinas es más específico: los guisantes contienen purinas en cantidad moderada, compuestos que el organismo metaboliza en ácido úrico, y en perros con enfermedad renal avanzada o con predisposición genética a formar cálculos de urato (como los Dálmatas o los Bulldogs), una ingesta regular y elevada podría contribuir a sobrecargar este proceso metabólico, aunque en perros sanos esto no representa un problema real. Los guisantes enlatados casi siempre contienen sal añadida como conservante, y un exceso de sodio puede causar sed excesiva y, en casos raros de ingesta masiva, un desequilibrio electrolítico; por eso conviene optar siempre por guisantes frescos o congelados sin condimentar. Las vainas enteras de guisante, si se ofrecen crudas y enteras, pueden ser algo más difíciles de digerir para perros pequeños o cachorros, por lo que es preferible dar solo los guisantes sueltos en esos casos.
- • Vómitos o diarrea pocas horas después de comer
- • Letargo, colapso o convulsiones
- • Hinchazón facial, urticaria o dificultad para respirar
- • Encías pálidas o amarillentas
Contacte a su veterinario de confianza o a la clínica veterinaria de emergencia más cercana de inmediato.
España: Servicio de Información Toxicológica (SIT) — 91 562 04 20, disponible 24 horas los 365 días del año (servicio nacional de referencia en intoxicaciones; para casos en mascotas, consulte también con su veterinario de urgencias).
Fuera de España (México, Argentina, Colombia y demás países de habla hispana), contacte directamente a la clínica veterinaria de urgencias más cercana a su domicilio.
¿Cuánto Puede Comer Mi Perro?
Una cucharada de guisantes cocidos o descongelados, sin condimentos, es una buena porción para mezclar con la comida de un perro mediano varias veces por semana. En perros pequeños, una cucharadita es suficiente; en perros grandes, se puede ofrecer una o dos cucharadas sin problema. Los guisantes congelados son una opción muy práctica: pueden descongelarse a temperatura ambiente o cocerse ligeramente al vapor, y conservan bien sus nutrientes. Mézclelos directamente con la comida habitual del perro o úselos como premio de entrenamiento en pequeñas cantidades. Como con cualquier alimento nuevo, introdúzcalos gradualmente la primera vez y observe la tolerancia digestiva antes de convertirlos en un hábito regular.
| Tamaño del Perro | Peso | Orientación |
|---|---|---|
| Pequeño | hasta 10 kg | Una porción pequeña, 1-2 veces por semana |
| Mediano | 10–25 kg | Una porción moderada, 2-3 veces por semana |
| Grande | más de 25 kg | Una porción algo mayor, 2-3 veces por semana |
Sume siempre todos los premios del día, y mantenga el total por debajo del 10% de las calorías diarias de su perro.